Ciudades y Viajes

Un blog sobre turismo, gastronomía y relax.

A’dam

Como a estas alturas del partido quien más quien menos ha hecho alguna visitilla a Amsterdam, he decidido titular el post con el nombre abreviado de esta magnífica ciudad, que encontraremos con frecuencia en los transportes y publicidad holandeses. Por la misma razón, no voy a reseñar el recorrido estándar por la ciudad, sino una de las muchas visiones personales que caben.

No creo que nadie se sorprenda si digo que los dos principales atractivos de la ciudad son el consumo legal de drogas blandas en sus famosos coffeshops y la prostitución normalizada que encontramos en los escaparates del distrito rojo. Tampoco son una sorpresa el atractivo urbanismo ni la inmensa riqueza cultural de esta ciudad que empezó a ser cosmopolita hace siglos, a pesar de mantener sus estrictas raíces calvinistas.

amsterdam

Sin duda, el prestigio secular (no exagero) de Amsterdam como ciudad de acogida de heterodoxos de toda condición ha contribuido a fijar su característico aire descontraído y multicultural. Por otro lado, las condiciones geológicas han marcado su morfología de molinos, canales, puentes y tráfico reducido. Es la ciudad perfecta para recorrer a pie o en bicicleta, ya que tampoco es excesivamente grande.

Las opciones que ofrece Amsterdam van mucho más allá de los porros y las putas

Sí, en Amsterdam hay museos impresionantes, desde la pinacoteca del Rijsmuseum a la popularísima Casa de Anna Frank, pasando por el FOAM de fotografía. Pero sería un error pasar nuestro reducido tiempo en la ciudad metidos en los museos, salvo que seamos verdaderos apasionados. Si no es así, es mejor dejarse llevar por la laberíntica ciudad y empaparnos de sus encantos.

Y lo mismo ocurre con la zona a recorrer. Hay vida más allá de los tres grandes canales del centro (los Herengracht, Keizersgracht y Prinsengracht). Al norte podemos sorprendernos con la arquitectura de la isla de Java. Al oeste, echar un vistazo al enorme Centrale Markt. Al sur, pasear por el comercial pero tranquilo barrio de De Pijp y descansar en los enormes parques de la zona, destacando el Vondelpark.

Y, si no vemos museos, ni vamos a fumar marihuana ni a frecuentar el distrito rojo, ¿qué podemos hacer? Pues por ejemplo degustar la escasa gastronomía local, cuyos principales exponentes son los extraños bocadillos de arenque crudo, las básicas frikandellen de las máquinas expendedoras y, la mejor opción, la comida indonesia tan popular en la ciudad. O aprovechar para aguzar nuestros sentidos a los mandos de una bicicleta.

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