Ciudades y Viajes

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Guadalajara, capital de la Alcarria

Guadalajara es cierto que no se puede comparar, en cuanto a importancia de su patrimonio, con otras ciudades de Castilla La Mancha como Toledo o Cuenca, pero aún así se merece una visita para conocerla.

Aunque en los últimos años ha experimentado un gran crecimiento por su cercanía a Madrid, continúa teniendo el sabor de una pequeña ciudad donde se puede disfrutar del paseo relajado por sus calles y de la charla amigable con sus habitantes.

Guadalajara es por otra parte capital de una provincia en la que se encuentran bellas localidades como Atienza, pequeños pueblos con importante patrimonio del románico rural,  como Albendiego, y maravillosos entornos naturales como el Hayedo de la Tejera Negra o el Parque Natural del Alto Tajo.

El Palacio de los Duques del Infantado, lo más significativo de la ciudad.

La historia de Guadalajara estuvo durante siglos unida a la dinastía de los Mendoza. Su edificio más significativo, el Palacio de los Duques del Infantado, fue ordenado construir por esta familia en el siglo XV. Los siglos XV y XVI constituyeron los de mayor esplendor de la ciudad gracias a la presencia y actividad del palacio, que actuó como corte cultural, literaria y artística de la época.

El Palacio del Infantado es considerado como uno de los mejores palacios renacentistas españoles y destaca especialmente la singularidad de su fachada. Ha sufrido a lo largo de los más de cinco siglos de historia numerosas reformas, mostrando actualmente una mezcla entre el estilo gótico isabelino  y el manierismo renacentista.

Este palacio posee un magnífico patio interior de dos alturas (patio de los Leones) con una profusa decoración de animales fantásticos en capitales y arcos. En su momento destacaron también espléndidos artesonados mudéjares, pero desaparecieron en la Guerra Civil. Actualmente alberga una biblioteca pública y el Museo y Archivo Provinciales.

Imprescindibles: Palacio de Antonio de Mendoza, Iglesia de Santiago y Calle Mayor.

Guadalajara posee otros monumentos interesantes, como la Iglesia Parroquial de Santiago, de estilo gótico mudéjar (siglos XIII – XIV). Pertenecía a un antiguo monasterio desaparecido  y destaca su ábside mudéjar y una capilla del siglo XVI, de Covarrubias. También de Covarrubias es la portada del Palacio de Antonio de Mendoza, actualmente centro educativo.  En su interior se halla uno de los mejores  patios platerescos de Castilla.

Además de visitar edificios, es ineludible conocer y pasear por la Calle Mayor, el núcleo comercial de la ciudad, donde todavía quedan comercios “de toda la vida”. Y para un momento de relajación y sosiego qué mejor que el precioso Parque de la Concordia, donde se puede ver un quiosco de música del siglo XVI.

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